El alien que llevamos dentro
Todos llevamos un alien dentro. Se oculta entre los miles de millones de células que habitan en nuestro cuerpo. Cual “fedayín” fundamentalista, porta una mortal bomba de tiempo en la mochila. Cuando la activa, por alguna extraña razón y sin que nuestro cuerpo lo requiera, provoca la modificación genética de alguna célula sana, y su crecimiento desquiciado y sin control. El sólo hecho de evocar su nombre, provoca temor: se llama cáncer. Es un alien perverso. Agazapado, espera durante años la ocasión para activar su letal carga. Así ocurrió con mi madre, Victoria, hace dos décadas. De improviso, cayó bajo sus garras cuando, llena de vida e ilusiones, apenas asomaba a los cuarenta y seis años de edad. En una ocasión viajó a Cusco, lo recuerdo como si fuese ayer. A los dos días estuvo de vuelta en casa. ¿Qué había ocurrido? Sólo dijo que, sorpresivamente, sintió mareos, que sentía caer su cuerpo por el lado derecho. Pensó que era el mal de altura. Fue al médico. Luego de examinarla, le ord...